Monday, January 2, 2012

Vuelo de cuervos, reseña de Iván Uriarte





Publicada originalmente en la revista Decenio. Año 3, No.4, Enero-Febrero 1998.


Por Iván Uriarte

Erick Blandón, así como Manuel Martínez y Erick Aguirre, pertenencen a la generación de poetas y narradores, que despuntan y afloran, en tanto que productores literarios, en los albores e inicios del proceso ideológico que dominó algo más que una larga década de nuestra historia: la Revolucion Sandinista.
  
La asoción de Blandón, con Martínez y Aguirre -poetas los tres- me ha venido con la idea de aunarlos como narradores con una actitud similar y común: la crítica del momento y entorno histórico que les tocó vivir y confrontar en los inicios de una escritura que han sabido enhebrar y (a) bordar y abordar con independencia personal a lo largo de sus textos. 

Vuelo de Cuervos (Managua, Editorial Vanguardia, 1997), novela que ya ha causado algo más que revuelo en nuestro medio; es, sin lugar a dudas, el primer texto desmitificador y confrontativo de aquel confuso y funesto momento histórico, que desde diversos ángulos vivimos todos los nicaragüenses. Se trata de una novela escrita en un lenguaje coloquial donde como procedimiento narrativo predomina el fluído y leve contrapunto de planos breves que a modo de flashes e instantáneas nos introducen a la delicada misión militar encomendada a un grupo de movilizados y antiguos militantes sandinistas, que tienen como objetivo la evacuación de los misquitos de su antiguo y tradicional habitat -próximo al Río Coco, en el Atlántico Norte- hacia un campamento o reducto inprovisado, eufemísticamente llamado Tasba Pri (Tierra Libre). La destrucción y mantanza indiscriminada en caseríos y aldeas lacustres, el incendio de sus pocos bienes y sus pertenecencias, las violaciones de sus códigos anscentrales, así como el desconocimiento absoluto de su lengua y construmbres, crean una fisura que separa y divide al grupo de movilizados: los que defienden una pretendida unidad que la revolución impone frente a los designios del impeialismo norteamericano, y los que consideran que lo que la revolución hace, se vuelve muerte y destrucción de la poca infraestructura existente, incluyendo a la naturaleza misma. Entre la justificación de la destrucción de los poblados misquitos, y la retórica idea de reinvindicación que la revolución impone, gira el conflicto que rectorea y dirige con gran megalomanía y pompa el Coro de Ángeles o los intocables y sagrados dirigentes de la revolución.

Tanto la nota de presentación, como algunos artículops elogiosos que sobre esta novela he leído, hacen alusión al concepto backtiniano de polifonía textual y al derridiano de decontrucción. No encuentro, tal vez para dicha del texto mismo ninguna de estas pretencionasas concepciones en esta breve novela. Quiza el esfuerzo narrativo que ya ha iniciado Blandón, se orienta a búsquedas plateadas en el texto mismo en función de sus referente, o sea, la intromisión del testimonio como ficción en la novela misma. No se trata de un híbrido, si no más bien, de la fuerza referencial que la impulsa.     

          

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